El Pentágono publica tres videos reales de ovnis y reaviva debate internacional
Las imágenes desclasificadas muestran fenómenos aéreos no identificados filmados por militares, aunque sin confirmar origen extraterrestre
WASHINGTON — En un movimiento que ha generado amplia atención mediática y especulación pública, el Pentágono divulgó oficialmente tres videos históricos que muestran fenómenos aéreos no identificados (UAP, por sus siglas en inglés) captados por sensores militares en años anteriores. Las imágenes, que habían circulado de forma no oficial durante mucho tiempo, fueron publicadas esta semana como parte de un esfuerzo por aclarar dudas sobre su autenticidad y responder al creciente interés sobre objetos que no pueden ser explicados fácilmente por tecnología convencional o aeronaves conocidas.
Los tres videos publicados incluyen grabaciones comúnmente conocidas por los entusiastas de la ufología: “FLIR1”, en la que se observa un objeto alargado moviéndose en contra del viento; “Gimbal”, que capta una forma que parece desafiar las condiciones normales de vuelo; y “Go Fast”, donde un objeto se desplaza a alta velocidad cerca de la superficie del agua mientras los operadores de sensores militares expresan sorpresa audible. En los comunicados oficiales, el Departamento de Defensa de Estados Unidos reafirmó que los fenómenos captados siguen clasificados como “no identificados”, sin atribuirles un origen extraterrestre específico.
La decisión de hacer públicos estos videos responde, según las autoridades, al objetivo de clarificar malentendidos en el público y reducir la proliferación de desinformación en torno a estos materiales visuales. Aunque la Armada estadounidense había reconocido previamente la autenticidad de estos clips, nunca antes se habían divulgado directamente por canales oficiales del Pentágono, lo que convierte este paso en uno de los gestos más transparentes de las fuerzas armadas respecto a fenómenos inusuales registrados por sensores militares.
El contexto internacional enfatiza el momento en que se dan estas publicaciones. En Estados Unidos, la discusión sobre fenómenos aéreos no identificados ha escalado en años recientes, con llamados de legisladores para mayor transparencia y análisis científico de los informes. Esto ocurre al mismo tiempo que residentes en distintas regiones reportan luces o movimientos inexplicables en el cielo, como los avistamientos de luces misteriosas sobre Nuevo México el 2 de enero de 2026, que han despertado especulación sobre pruebas militares clasificadas o tecnología desconocida.
Fuera de los Estados Unidos, fenómenos similares siguen siendo motivo de interés y debate entre comunidades locales y aficionados. Por ejemplo, en Playa Miramar, México, se han recopilado testimonios y expedientes anecdóticos sobre supuestos avistamientos de ovnis, aunque las autoridades oficiales no han registrado evidencia concluyente.
Además, recientemente han salido a la luz documentos del Reino Unido que muestran que en la década de 1990 las Fuerzas Armadas británicas ordenaron investigar “tecnologías ovni”, lo cual ha añadido otra capa de interés entre los investigadores sobre el tratamiento histórico de estos fenómenos por parte de gobiernos.
Una perspectiva singular en este debate la ofrece un exanalista del Bank of England, quien recientemente recomendó que las autoridades financieras se preparen ante el posible impacto económico que podría tener una eventual divulgación oficial sobre vida alienígena —aunque esta idea aún es altamente especulativa.
Pese a que la divulgación de estos videos del Pentágono no confirma la existencia de vida extraterrestre, sí ha encendido nuevamente la discusión pública y científica sobre los límites de la observación e identificación de objetos no convencionales en el espacio aéreo terrestre. Expertos han señalado que la falta de explicación en algunos casos no implica necesariamente un origen alienígena, y que fenómenos naturales, errores de sensores o tecnologías humanas poco conocidas pueden ser responsables de muchas apariciones inexplicadas. La divulgación oficial, en todo caso, podría sentar precedentes para futuras políticas de transparencia e investigación coordinada entre gobiernos y comunidad científica.
Un partido revolucionario, si en verdad está empeñado en hacer y dirigir la revolución no puede renunciar al legítimo derecho de ser o formar parte de la vanguardia histórica que en efecto haga y dirija la revolución socialista en nuestro país, es de hipócritas decir que se lucha sin aspirar a tomar el poder y mucho más aún si se pretende desarrollar lucha diciendo que no busca ser vanguardia cuando en los hechos se actúa en esa dirección.
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