El Pentágono desclasifica cientos de archivos OVNI: astronautas del Apolo, maniobras imposibles y silos nucleares vulnerados

La fascinación por lo desconocido volvió a tomar fuerza este fin de semana. El pasado viernes 8 de mayo, y en pleno desarrollo de la jornada de hoy lunes, el Pentágono comenzó a publicar masivamente cientos de archivos desclasificados sobre fenómenos anómalos no identificados (FANI), el término oficial que reemplaza al popular OVNI. La iniciativa, impulsada por el presidente Donald Trump bajo la promesa de “máxima transparencia”, ha puesto a disposición del público una colección de 162 expedientes iniciales que abarcan desde la década de 1940 hasta el año 2024 .

El archivo, alojado en el nuevo portal WAR.GOV y descrito con una estética de marcado aire retro que recuerda a las máquinas de escribir, incluye materiales provenientes de la NASA, el FBI, el Departamento de Estado y el propio Departamento de Defensa. Entre los documentos figuran fotografías, transcripciones de comunicaciones, cables diplomáticos, informes militares y grabaciones de sensores infrarrojos, muchos de ellos calificados oficialmente como “casos sin resolver” debido a la insuficiencia de datos para llegar a una determinación definitiva .

Trump celebró la publicación en su red social, Truth Social, con un mensaje dirigido directamente a los ciudadanos: “Mientras que administraciones anteriores no han sido transparentes sobre este tema, con estos nuevos documentos y videos, la gente puede decidir por sí misma: ¿QUÉ DIABLOS ESTÁ PASANDO? ¡Diviértanse y disfrútenlo!” .

Astronautas, silos nucleares y giros imposibles

Uno de los bloques más llamativos de la desclasificación reúne los testimonios de astronautas durante el programa Apolo. Según los documentos, Buzz Aldrin, miembro del Apolo 11, reportó haber observado un “objeto cercano a la Luna” que emitía una luz “bastante brillante”. Por su parte, el astronauta del Apolo 12, Alan Bean, describió durante su caminata lunar cómo una fuente de luz se alejaba de la superficie en una trayectoria que parecía un “escape” del satélite. Otro documento menciona que Frank Borman, comandante del Gemini 7 en 1965, informó a control de tierra sobre la presencia de un objeto no identificado junto a su nave, rodeado de una nube de partículas .

Los archivos también incluyen decenas de encuentros registrados en Oriente Medio, una de las zonas más militarizadas del planeta. Un informe de 2020 en el Golfo Pérsico describe un objeto que aparecía y desaparecía de manera intermitente en las pantallas de los sensores militares, mientras que los operadores ajustaban los zooms y los modos de imagen sin lograr seguirlo efectivamente. En Siria, durante 2024, múltiples reportes aluden a una “bola deforme de luz blanca” rodeada de un efecto de halo o resplandor, cuya naturaleza los operadores no pudieron identificar. Otro documento catalogado como DoW-UAP-D38 describe un “objeto blanco sólido realizando movimientos erráticos sobre el agua” en una ubicación no especificada de la región, mientras que un sensor militar intentaba infructuosamente fijar un sistema de seguimiento sobre él .

Quizás el aspecto más inquietante de los documentos es el que vincula a los FANI con la seguridad nacional. Según informes del Departamento de Energía incluidos en la desclasificación, objetos de origen desconocido lograron infiltrarse en el espacio aéreo restringido de silos de misiles balísticos intercontinentales (ICBM), burlando sistemas de defensa valuados en miles de millones de dólares. Pero lo más grave ocurrió después: mientras las aeronaves no identificadas permanecían en la zona, múltiples misiles Minuteman III dotados de armamento nuclear quedaron inexplicablemente fuera de línea, como si un campo de interferencia desconocido hubiera anulado sus sistemas electrónicos de comando y control. La Oficina de Resolución de Anomalías en Todos los Dominios (AARO) analizó estos incidentes y los clasificó oficialmente como “no resueltos”, reconociendo que la tecnología observada supera las capacidades de cualquier adversario conocido .

Sin alienígenas, pero con muchas dudas

Para decepción de los entusiastas del fenómeno OVNI, la tan promocionada desclasificación no incluye —al menos en este primer lote— ninguna prueba concluyente de la existencia de vida extraterrestre o de tecnología recuperada de origen no humano. De hecho, un informe del Pentágono publicado en 2024 ya había refutado explícitamente las afirmaciones sobre supuestas recuperaciones de naves alienígenas. Entre los casos incluidos, algunos encontraron explicaciones convencionales: un objeto detectado en Oriente Medio fue catalogado como un “posible misil”, mientras que otras señales térmicas fueron atribuidas a aves .

Uno de los documentos más antiguos y comentados es una nota interna del FBI fechada en 1966, durante la dirección de J. Edgar Hoover. El memorando, que cita a testigos de “alta credibilidad” (incluyendo científicos y pilotos), describe el avistamiento de seres de entre 3.5 y 4 pies de altura, vestidos con lo que parecían trajes espaciales y cascos, descendiendo de un objeto no identificado. Sin embargo, estos testimonios jamás fueron corroborados por una investigación posterior, y la nota en sí misma no constituye una prueba material .

Reacciones políticas y advertencias

La publicación también reavivó declaraciones previas de figuras políticas como el congresista republicano Tim Burchett, quien en una entrevista con Newsmax a principios de abril había advertido que la población estadounidense “habría perdido la cabeza” si hubiera tenido acceso a ciertos informes clasificados. Burchett, que forma parte de los círculos con acceso a información sensible sobre el fenómeno, señaló que había recibido datos en las semanas previas al lanzamiento que, según él, generarían “un gran revuelo” y reveló su sospecha de que las recientes muertes de científicos vinculados a programas espaciales no eran meras coincidencias: “En Washington —dijo— las coincidencias no existen” .

Mientras tanto, redes sociales y foros especializados han comenzado a comparar el contenido de los archivos con las predicciones de la vidente búlgara Baba Vanga (“la blindada”), quien anticipó para noviembre de 2026 el contacto formal de una “gigantesca nave espacial” con la humanidad, un supuesto que los escépticos califican de simple coincidencia o de sesgo de confirmación .

Por ahora, el Pentágono insiste en que su objetivo es la transparencia y advierte que no debe apresurarse a concluir que existe evidencia de vida extraterrestre. Los expertos recomiendan prudencia y recuerdan que fenómenos como drones, globos meteorológicos, aeronaves experimentales o residuos de lanzamientos de cohetes han sido confundidos con OVNIs en el pasado. Pero por lo pronto, la mesa está servida para el debate público, y la pregunta sobre qué surca los cielos —y quién o qué lo controla— sigue más abierta que nunca .

admin

Un partido revolucionario, si en verdad está empeñado en hacer y dirigir la revolución no puede renunciar al legítimo derecho de ser o formar parte de la vanguardia histórica que en efecto haga y dirija la revolución socialista en nuestro país, es de hipócritas decir que se lucha sin aspirar a tomar el poder y mucho más aún si se pretende desarrollar lucha diciendo que no busca ser vanguardia cuando en los hechos se actúa en esa dirección.

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