El calor que no se va: científicos descubren que las células vivas enfrían mucho más lento de lo que deberían
Un estudio de la Universidad de Tokio revela que los procesos biológicos internos alteran por completo las leyes de la conducción térmica, un hallazgo que podría cambiar el tratamiento de enfermedades como la epilepsia, la inflamación y el cáncer.
La ciencia tiene una nueva pregunta sin respuesta. Y nace desde lo más profundo de nuestro propio cuerpo. Un equipo de investigadores de la Universidad de Tokio acaba de publicar un estudio revolucionario en la revista Nature Communications donde demuestran que las células vivas se comportan de manera radicalmente distinta a lo que predicen las leyes físicas conocidas cuando se trata de disipar el calor .
Durante años, los científicos asumieron que el calor se dispersaba dentro de una célula de la misma forma que lo hace en cualquier otro objeto de tamaño similar. Para comprobarlo, los investigadores utilizaron dos técnicas de alta precisión: un mapeo de temperatura ultrarrápido y un calentamiento artificial controlado. Compararon células vivas con liposomas, sacos artificiales llenos de fluidos del mismo tamaño que una célula pero sin la complejidad biológica de una .
Los resultados fueron sorprendentes. Mientras que el calor se disipaba rápidamente en los liposomas artificiales exactamente como esperaban los físicos, las células vivas se enfriaban a un ritmo significativamente más lento . La diferencia, explican los autores, reside en las biomoléculas que pueblan el interior celular: proteínas, ácidos nucleicos y otras estructuras que interactúan con el calor de maneras que aún no comprendemos del todo.
Este descubrimiento no es solo una curiosidad de laboratorio. Tiene implicaciones clínicas profundas y directas. Los cambios en la temperatura corporal, ya sean por fiebre, inflamación o por condiciones neurológicas como la epilepsia, afectan de manera distinta a los tejidos vivos de lo que suponía la medicina. Comprender por qué el calor persiste más tiempo dentro de las células podría llevar a tratamientos más efectivos para estas enfermedades, así como para el cáncer, donde la termoterapia es una herramienta cada vez más utilizada .
El hallazgo abre además una nueva línea de investigación en biofísica: la termodinámica de los sistemas vivos. Mientras los físicos llevan siglos describiendo cómo se comporta la materia inerte, las reglas para la materia viva siguen siendo un territorio en gran medida inexplorado. Este estudio sugiere que la vida misma ha encontrado la manera de desafiar, o al menos modificar, las leyes de la física a escalas diminutas.
Los investigadores de la Universidad de Tokio continuarán ahora su trabajo para identificar qué moléculas específicas son las responsables de esta retención de calor y si el fenómeno se acentúa o disminuye en condiciones patológicas. Por ahora, la ciencia tiene una certeza: cuando se trata de calor, las células vivas juegan con sus propias reglas.
Un partido revolucionario, si en verdad está empeñado en hacer y dirigir la revolución no puede renunciar al legítimo derecho de ser o formar parte de la vanguardia histórica que en efecto haga y dirija la revolución socialista en nuestro país, es de hipócritas decir que se lucha sin aspirar a tomar el poder y mucho más aún si se pretende desarrollar lucha diciendo que no busca ser vanguardia cuando en los hechos se actúa en esa dirección.
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