El MIT revoluciona la exploración espacial con un motor de combustible dual que podría llevar satélites a Marte por una fracción del costo actual
La carrera por conquistar Marte acaba de recibir un impulso inesperado desde el laboratorio. Ingenieros del Instituto de Tecnología de Massachusetts presentaron este jueves 11 de junio un nuevo sistema de propulsión espacial que combina por primera vez la eficiencia de los motores químicos con la versatilidad de los eléctricos en un único compartimento alimentado por un solo tanque de combustible. El dispositivo, bautizado como ASCENT, promete reducir drásticamente el peso y el costo de las sondas interplanetarias, y podría allanar el camino para enviar flotas de pequeños satélites al planeta rojo antes de que los primeros astronautas pisen su superficie.
Hasta ahora, los satélites y las sondas espaciales dependían de sistemas de propulsión separados para realizar maniobras de alta exigencia, como la inserción en órbita, y para ajustes finos de trayectoria en el espacio profundo. Los motores químicos ofrecen un gran empuje pero consumen mucho combustible, mientras que los propulsores eléctricos son más eficientes pero generan una fuerza mínima. La solución tradicional implicaba cargar con dos sistemas completos, dos tipos de combustible y múltiples tanques, un lujo que encarecía cada gramo lanzado al espacio. El equipo del MIT, liderado por investigadores del Departamento de Ingeniería de Sistemas, logró integrar ambas tecnologías en una única unidad alimentada por un depósito común de combustible, eliminando la redundancia de componentes y reduciendo el peso total de la nave.
El principio de funcionamiento de ASCENT es tan simple como revolucionario: el mismo propelente líquido, mucho menos tóxico que la hidracina utilizada en la mayoría de las misiones actuales, alimenta tanto un potente motor químico para las maniobras de alto empuje como cuatro pequeños propulsores eléctricos para los ajustes de precisión. Esta configuración dual permite que una sonda pueda realizar todas sus maniobras, desde el despegue de la órbita terrestre hasta el aterrizaje en la superficie marciana, sin necesidad de cargar con sistemas redundantes. Según los cálculos de los ingenieros del MIT, la nueva tecnología podría reducir el peso seco de una sonda interplanetaria en más de un cuarenta por ciento y multiplicar por diez la capacidad de carga útil hacia Marte, un avance que acercaría significativamente el sueño de la exploración robótica masiva del sistema solar.
La NASA ya ha mostrado interés en la innovación. La agencia espacial estadounidense planea probar ASCENT en su próxima misión Green Propulsion Dual Mode, que enviará un satélite equipado con el nuevo motor para demostrar su viabilidad en condiciones operativas reales. Si las pruebas tienen éxito, la tecnología podría convertirse en el estándar para futuras misiones a Marte y al cinturón de asteroides, donde la capacidad de realizar maniobras complejas con un mínimo de combustible es crítica para el éxito de la exploración. Mientras tanto, la noticia llega en un momento en que tanto la NASA como SpaceX han pospuesto sus planes de enviar humanos a Marte para centrarse en la construcción de una base lunar permanente como trampolín hacia el planeta rojo, lo que deja a los pequeños satélites robóticos como los principales exploradores del vecino celeste en la próxima década.
El impacto potencial de ASCENT va más allá de la eficiencia técnica. La reducción de peso se traduce directamente en menores costos de lanzamiento, lo que democratizaría el acceso al espacio profundo. Universidades, centros de investigación y países con presupuestos espaciales modestos podrían enviar sus propias sondas a Marte sin necesidad de recurrir a cohetes gigantes. Para el MIT, el desarrollo representa un paso más en la carrera por establecer los cimientos tecnológicos de la exploración espacial en el árido planeta carmesí, un objetivo que combina el espíritu pionero de la agencia espacial soviética con la precisión de la ingeniería occidental. Mientras el mundo espera el día en que un ser humano pise Marte, ASCENT promete que, para entonces, ya habrá una pequeña flota de satélites esperándole, posicionados en órbita gracias a un motor que nació en un laboratorio de Massachusetts.
Un partido revolucionario, si en verdad está empeñado en hacer y dirigir la revolución no puede renunciar al legítimo derecho de ser o formar parte de la vanguardia histórica que en efecto haga y dirija la revolución socialista en nuestro país, es de hipócritas decir que se lucha sin aspirar a tomar el poder y mucho más aún si se pretende desarrollar lucha diciendo que no busca ser vanguardia cuando en los hechos se actúa en esa dirección.
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