Crean una ‘pinza blanda’ inspirada en un pulpo que puede atrapar una yema de huevo sin romperla
Investigadores desarrollaron un gripper de hidrogel que imita las ventosas del cefalópodo y logra manipular objetos ultrafrágiles en entornos húmedos, abriendo nuevas posibilidades para la robótica submarina y la cirugía mínimamente invasiva.
CIENCIA Y TECNOLOGÍA — La naturaleza ha vuelto a inspirar un avance revolucionario en el campo de la robótica blanda. Un equipo multidisciplinario de científicos ha presentado esta semana un dispositivo capaz de realizar una tarea que hasta ahora parecía imposible para una máquina: atrapar una yema de huevo cruda, transferirla y soltarla sin causar el más mínimo daño.
El desarrollo, publicado en los últimos días en la revista Nano-Micro Letters, consiste en un gripper hidrogel —una pinza ultrablanda— cuyas ventosas microscópicas se activan mediante presión hidráulica de agua a baja potencia . La inspiración, como suele ocurrir en estos casos, proviene directamente de uno de los invertebrados más inteligentes del océano: el pulpo.
Liderados por los profesores Desheng Liu, del Instituto de Física Química de Lanzhou, y Xiaolong Wang, los investigadores lograron sintetizar un material que combina una red de hidrógeno fuerte y otra débil para obtener un gel que es, al mismo tiempo, blando y resistente . El resultado es una estructura capaz de soportar más de cien ciclos de uso sin fugas ni deformaciones significativas.
Pero lo realmente innovador no es solo el material, sino el mecanismo. Inspirándose en las ventosas de los tentáculos de pulpo, el equipo diseñó una membrana cuya curvatura puede modificarse en tiempo real. Cuando la cámara de vacío integrada en el dispositivo reduce la presión, la ventosa se adhiere suavemente al objeto, ya sea una superficie curva, plana o incluso irregular. Para soltarlo, basta con igualar la presión. Todo el proceso ocurre en cuestión de segundos .
Las pruebas realizadas por el equipo son sorprendentes en su delicadeza. En laboratorio, el gripper logró agarrar y mover sin problema un cubo de tofu ultrafrágil sumergido en agua. Pero la prueba de fuego llegó con la yema de huevo cruda, una estructura que cualquier persona que haya cocinado sabe que se rompe con la mirada. La pinza de hidrogel, sin embargo, la tomó, la transportó y la depositó intacta .
Más allá de la cocina
Aunque las demostraciones con alimentos parezcan sacadas de un programa de televisión, las implicaciones prácticas son enormes y abarcan múltiples industrias.
En el sector de la manipulación de alimentos, estos dispositivos podrían automatizar procesos que hoy requieren intervención humana justamente por la fragilidad de los productos. Pero el campo más prometedor es el de la robótica submarina. Los investigadores ya montaron matrices de estas ventosas hidrogel en vehículos submarinos no tripulados y en robots hexápodos, logrando que se adhirieran a superficies inclinadas e incluso que caminaran por techos sumergidos .
Esto abre la puerta a aplicaciones tan variadas como la arqueología marina —para recuperar objetos delicados del fondo del mar sin dañarlos—, la inspección de tuberías submarinas, o la toma de muestras en las profundidades oceánicas sin alterar los ecosistemas.
Otro terreno donde este avance genera grandes expectativas es el de la cirugía mínimamente invasiva. La capacidad de manipular tejidos biológicos extremadamente blandos sin dañarlos es uno de los grandes desafíos de la robótica médica actual, y estos hidrogeles biocompatibles podrían ser la solución.
Los desafíos que vienen
A pesar del entusiasmo, los propios investigadores reconocen que aún quedan obstáculos por superar antes de ver estos dispositivos en aplicaciones comerciales o clínicas. La vida útil a largo plazo del material, la posibilidad de imprimir estas estructuras a gran escala mediante fabricación 3D rápida, y la integración con sistemas de control con retroalimentación en tiempo real son los principales frentes de trabajo para los próximos años .
De momento, el hallazgo se suma a una tendencia creciente en la ciencia de materiales que busca emular las soluciones que la naturaleza ha perfeccionado durante millones de años. El pulpo, con su inteligencia y su anatomía única, vuelve a demostrar que, a veces, para construir el futuro de la tecnología, lo mejor es mirar atentamente al mundo que ya nos rodea.
Un partido revolucionario, si en verdad está empeñado en hacer y dirigir la revolución no puede renunciar al legítimo derecho de ser o formar parte de la vanguardia histórica que en efecto haga y dirija la revolución socialista en nuestro país, es de hipócritas decir que se lucha sin aspirar a tomar el poder y mucho más aún si se pretende desarrollar lucha diciendo que no busca ser vanguardia cuando en los hechos se actúa en esa dirección.
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